River Plate volvió a golpear fuerte en el fútbol argentino.
En un Monumental repleto y cargado de tensión, el Millonario derrotó 1-0 a Rosario Central y se convirtió en el primer finalista del Torneo Apertura 2026.
Y cuando llegó el pitazo final… el estadio explotó.
Porque hay noches que no se juegan solamente con fútbol.
Se juegan con el corazón.
River salió decidido desde el primer minuto, empujado por un Monumental que entendía la importancia del partido. El equipo de Eduardo Coudet tomó la iniciativa y encontró el gol gracias a Facundo Colidio, que convirtió el único tanto de la semifinal desde el punto penal.
Pero no todo fue tranquilidad para el conjunto de Núñez.
Uno de los momentos más impactantes de la noche fue la lesión de Sebastián Driussi, que tuvo que abandonar el campo entre lágrimas después de una dura infracción en los primeros minutos del partido. La jugada generó bronca y muchísima reacción entre los hinchas riverplatenses en redes sociales.
Del otro lado, Rosario Central intentó reaccionar con Ángel Di María como una de sus principales armas ofensivas, pero River logró sostener la ventaja y defender el resultado hasta el final.
Y entonces llegó el desahogo.
Las tribunas saltando.
Los abrazos interminables.
Los celulares grabando otra noche que quedará marcada en la memoria de los hinchas.
Porque River no solo ganó una semifinal.
River volvió a instalarse donde su gente siente que pertenece: una final.
Ahora el Millonario espera rival mientras la ilusión empieza a crecer en todo Núñez.
Porque cuando River huele una copa… el Monumental late diferente.